lunes, 28 de diciembre de 2015

Programa SF 188 - Jorge Ferraresi - 19 de Diciembre de 2015


Editorial SF del 19 de diciembre de 2015 
por Mariana Moyano

Puedo decir sin repetir y sin soplar todo lo que debería, lo que me haría ganarme los cariños y mimos y aplausos de quienes estén oyendo. Puedo –y algo de eso haré- hacer un listado contundente y noqueador de las barbaridades que han comenzado a hacer los bárbaros que se dicen la civilización.
Puedo decir que así como a los porteños les vendieron que “en todo estás vos”, en el actual gobierno nacional en todo están las corporaciones. Y ya no con gerentes de la política que les cumpla las órdenes, sino con sus propios pichones adherentes y formados por y para ellos, los ahora conocidos como CEO, una sigla que va entre cool y descriptiva de esta nueva derecha no aristocrática que es un toma todo de pragmatismo. Hoy los mega emporios integran el poder político y ya no con emisarios, sino con hombres y nombres propios. He ahí una gran novedad de estos tiempos que se abren.
Puedo subrayar que estamos entrando en la era de la impostura, del “como si”, de las apariencias, de la distracción, de una frivolidad nocivamente oenegeísta, donde la palabra militancia vira hacia voluntario con toda la maquinaria del sentido común a su favor.
Puedo acentuar que así como el kirchnerismo fue (es) un proceso que intentó romper con la lógica cultural hegemónica y que para ello corrió telones, nos mostró el backstage y nos señaló que había un revés en la trama porque politizó lo habitual, puedo ya afirmar que estamos ingresando a un período donde lo que se negará es, precisamente, la existencia de ese revés y hasta de la trama.
Puedo ya darme cuenta que se intenta borrar preguntas para que vuelva a construirse un muro entre cada uno de nosotros, la realidad política, las decisiones gubernamentales y el poder real. Para ello, nos invitan a jugar al gallito ciego pero sin que las manos puedan tantear nada.
Nombran dos jueces para la Corte Suprema de Justicia de la Nación por medio de un decretazo que violenta todo dejo de institucionalidad, pero luego hacen como si hubiesen dado marcha atrás con una resolución cuanto menos contradictoria (oxímoron, me gusta decir a mí) en la que dicen tomar del decreto 222 de Néstor Kirchner, pero en la cual insisten con la vigencia del decreto 83 de Mauricio Macri. O se pasa por el Senado o se nombra en comisión. Ambas medidas juntas son de imposible aplicación. Y confunden, dejan que la gilada respire tranquila y “siga siga” con la decisión inicial. Y entonces nadie se hace la pregunta que va al nudo del avasallamiento de los más mínimos cánones republicanos: ¿Cómo es que una decisión presidencial es anunciada por el portal, o sea la vocería, de la Corte Suprema de Justicia, o para decirlo mejor, del presidente del máximo Tribunal, Ricardo Lorenzetti?
Siderca –que es Techint- despide a 190 trabajadores de su sede de Campana bajo la excusa de que en los últimos 9 meses Tenaris (la dueña de Siderca, que es Techint) perdió 29 millones de dólares. El diario La Nación hace el favorcito argumentativo. “Techint cierra un año ‘difícil’ y reduce inversiones industriales” titulan para lotearnos y bloquearnos el coco. La gobernadora María Eugenia Vidal junto al jefe de Gabinete Marcos Peña anuncia lo que llama “reincorporación”. Pero nos corta dos escenas de la película:
- que el reingreso en realidad no sería tal, sino la contratación por parte de tercerizadas de estos trabajadores, con la consecuente pérdida de derechos, beneficios, antigüedad y vacaciones,
- y que si bien si bien Siderca (que es Tenaris, que es Techint) perdió en los últimos 9 meses 29 millones de dólares, viene de ganar 1141 millones de dólares en 2010, 1701 en 2012, 1574 en 2013 y 1181 en 2014. Es decir, 8352 millones de dólares frente a 29. Y esto sin mencionar que las medidas de anulación de retenciones a las exportaciones industriales más el 40% en la suba del precio del dólar llevan casi la letra T (de Techint) en la autoría intelectual. Y todo esto con una cereza de postre simbólicamente tan poderosa como la última trompada pre nocaut: el secretario de Empleo que deberá llevar adelante las negociaciones de este conflicto laboral se llama Miguel Punte y viene de ser gerente de Recursos Humanos de Techint. Confunden, ocultan, anuncian, la gilada respira tranquila (anestesiada) y “siga siga” con las medidas de despido tomadas inicialmente.
El ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat Gay anuncia, con la complicidad de los que antes morían de ganas por preguntar, el fin del cepo y nos habilita a los 40 millones de argentinos a comprar a la mañana siguiente dos palitos verdes si nos viene en gana. Se siente tan cómodo en la exposición que hasta se hace un rato para cancherear y burlarse del ex secretario de Comercio Guillermo Moreno. “Fin del cepo: liberaron la compra y venta de dólares”, fue el tema del día y de tapa del diario Clarín. Un título hijo de aquel del 3 de julio “Liberaron a Ingrid Betancourt” y del de marzo de 1976 “Nuevo gobierno, total normalidad”. Claro, nadie con verdadero poder de propalación explica que la devaluación del peso y del salario es de cuanto menos un 27 por ciento. Confunden, ocultan, anuncian, la gilada respira tranquila (anestesiada) y siga siga con las medidas de ajuste que ahora se bautizan “sinceramiento”.
“El presidente Mauricio Macri eligió al abogado Mariano Federici para ocupar la titularidad de la Unidad de Información Financiera. El letrado trabaja actualmente para el Fondo Monetario Internacional (FMI) y está vinculado al estudio de Juan Félix Marteau, a través de la Fundación Finint, uno de los principales litigantes contra la propia UIF. (…) Celeste Plee, la hija del fiscal Raúl Plee, irá al área de fiscalización. La joven abogada pertenece al estudio Marteau y en la actualidad defiende al banco Masventas SA, una de las principales sociedades denunciadas por la UIF. La otra elección de Macri para ocupar la vicepresidencia de la UIF es María Eugenia Talerico, una de las fundadoras de la ONG Será Justicia. Pero ese no es su principal mérito. Talerico es abogada del HSBC en casos de lavado. Según la ley 26.683, cualquiera de los funcionarios que vayan a ocupar un cargo en la UIF”, informó con una capacidad de síntesis asombrosa Sebastián Premici en Página 12. Y el periodista agrega que se trata de “una metáfora del zorro cuidando las gallinas”. Sin ánimo de polemizar con el colega y amigo, creo que hasta se quedó corto con la imagen. A mí se me presenta más como los bombardeos de la OTAN a los edificios de civiles en Siria. Mientras tanto, discutimos sobre si es bueno o no comprar dólares en efectivo y sin declarar. El debate de lavaditos con la entrega del Estado a los genios de las estrategias de lavadores. Confunden, ocultan, blablasean y la gilada ni ve. Y así, siga siga con la entrega.
Y ni que hablar sobre aquello de que “en todo estás vos”, porque ahora en todo está Clarín. Sus hombres están siendo repartidos en todas y cada uno de los estamentos administrativos del espinel estatal. El más escandaloso puede que sea el caso de Carlos Rozenkrantz, rector de la Universidad de San Andrés (de Clarín) y líder de un estudio de abogados entre cuyos clientes figuran Cablevisión (de Clarín), La Nación (diario socio de Clarín) y el grupo Clarín. A ello señalan como el hombre que ideó la adecuación del grupo presentada al AFSCA a través de la cual se dividían para no dividirse. Gatopardismo le dicen a eso en algunas esquinas. Pero aunque el más notorio, no es el único: Jorge Greco es el nuevo Secretario de Comunicaciones de la Nación. Viene de ser vocero de Horacio Rodríguez Larreta y de trabajar… en Clarín. Alejandro Cacetta fue designado al frente del INCAA; es la cabeza de la productora PatagoniK, que pertenece a… Clarín. Luis Blaquier irá “a cuidar” el ANSES, pero viene del directorio de… Clarín. Mientras, la causa nacional del 51% parece ser callar de una vez y para siempre a un programa de televisión y a los periodistas que en él trabajan que nunca ocultaron sus adhesiones, simpatías, cuestionamientos y dudas con el gobierno que se fue. Y así confunden, ocultan y la gilada respira tranquila porque piensa que vivirá mejor si 9 caras se quedan sin laburo.
Puedo seguir enumerando, pero debo detenerme. Porque el problema no está todo afuera. Puedo seguir señalando, pero debo preguntar y preguntarme cómo se hace para que una derrota electoral no se convierta en una derrota política. Y puedo y debo, porque tengo la obligación de proponer, pensar, acercar un diagnóstico de lo ocurrido. Estaba en eso cuando anoche me crucé con un texto del artista Daniel Santoro. No coincido en todo con el texto, pero el escrito me dolió en zonas que necesitaban ser puestas bajo la luz. Porque –y esto es muy personal pero necesito compartirlo- creo que más que ganar Cambiemos, perdió el Frente para la Victoria. No puedo sacarme de la cabeza la frase del intendente Jorge Ferraresi el mismísimo 27 de octubre cuando con una mesura envidiable, la de esos que leen lo que ocurre, me dijo: “nuestro problema van a ser 700 mil votos”. El FPV perdió por 678 mil. Así que si los zonzos quieren hacer de cuenta que no hubo decretazos, que no hubo ajuste, que no hubo devaluación y que las corporaciones coparon al Estado, pues que lo hagan. No cuenten conmigo para ser una gil.
Así que, a preguntar (nos). Sin desangrarse en público, pero con la madurez de quienes saben que hacer política no es armar un club de fans. Y que el texto de Santoro lastime. Y que duela para que con la calma que hace falta, se descarte lo accesorio y se arme el nudo de la reconstrucción, del repensarse para renovarse y, por qué no, volver.
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“¿Cómo se resuelve la tensión entre kirchnerismo y peronismo? ¿Cómo se distribuyen entre ambos espacios las inevitables facturas por la derrota? ¿Quién hará la lista de esos torvos reproches que circulan en las conversaciones entre compañeros?
Tiendo a pensar en una distribución equitativa de facturas y así resolver el embrollo con una autocrítica de bajo presupuesto. Pero igualmente las cuentas se acumulan en una entropía imparable, que no distingue militancia ni conducciones. Sospecho que hay un estado de asamblea explosivo y que se está produciendo un vórtice que no augura buenas perspectivas de unidad para el sistema kirchneroperonista.
¿Hay un kirchnerismo metabolizable en el peronismo y otro irreductible al mismo?
¿Sin la presencia dinámica del kirchnerismo que lo tracciona hacia una izquierda moderna, el peronismo termina siendo un simple partido neo-conservador?
¿Es autosuficiente el kirchenrismo para plantearse como una superación del peronismo? ¿Por qué entonces en los últimos días de campaña los compañeros se planteaban con desesperación encontrar formas de hablar directamente al corazón del “pueblo peronista”?
Temo imaginar a una parte de kirchnerismo cerrándose sobre sí mismo y plegando el proyecto en su interior, si esto se produjera me viene la imagen del PI (Partido intransigente), que actuó, al igual que otros partidos de izquierda, como un resto no asimilable en el interior del movimiento.
Es ese conocido progresismo alma bella que permanece a prudente distancia, lejos de las salpicaduras que produce el accionar político del justicialismo. Son restos éxtimos que se extinguen con el correr de las elecciones, quedando al final como pequeños partidos testimoniales de izquierda.
Creo que hay un sistema articulado entre peronismo y kirchnerismo, pero necesita una conducción territorial firme, presente y flexible. Una conducción que retome el viejo oficio de ocupar el centro del dispositivo. Para existir como tal necesitará poner en práctica una convivencia que sólo es posible si se controla cierto rigor “pulsional” expulsivo, que ha maltratado y ofendido a muchos compañeros a lo largo de estos años. En todo dispositivo conviven una diversidad de intereses que el arte de la conducción debería saber administrar.
Más allá del infortunio creo que hubo fallas evidentes en la conducción territorial. Que acabaron en una catastrófica interna en la provincia de Buenos Aires; justo donde había que ser cuidadosos e intervencionistas se dejó actuar a las fuerzas locas del mercadito electoral bonaerense.
Creo que no fue acertada esa consigna que proponía al “proyecto” como candidato, una imposible y aberrante propuesta que acabó construyendo un golem, que como no podría ser de otra manera, se volvió contra nosotros. Se ponderaba un “proyecto” con tan enormes e intangibles cualidades que humillaba a todo candidato que se propusiera asumirlo O ¿no será que alardeamos de un gran proyecto para poder justamente no tener candidato?
Creo que lo que llamamos “el proyecto” es lo que se pudo ir conformando, en una práctica heroica, difícil y muchas veces traumática, un poco a los tumbos (la política ferroviaria, por ejemplo). Es un proyecto que como tal está incompleto, es poroso, lleno de huecos y en permanente reformulación. Por otro lado, nunca estuvo a salvo de esa vieja y odiosa máxima que dice que “la política es el arte de lo posible”. Por lo tanto, todo forzamiento acababa por mostrar los límites del propio proyecto (la reforma de la justicia, por ejemplo). El “ir por todo” terminó lastimando la piel del proyecto y sabemos que el sangrado excita el olfato del adversario.
Para concluir ¿habrá llegado el momento de permitir, en serio, que florezcan mil flores? Ahora por fin fuera de los patios (almácigos) de la casa rosada. Será el momento en que cada militante saque el bastón de mariscal de su mochila, que pueda expresarse con una voz propia y que se plantee una nueva orgánica, abierta y horizontal, que haga sentir el nuevo aporte generacional, sin mudos verticalismos ni exclusiones. Creo que es esa la nueva amalgama histórica que espera el movimiento nacional”. Daniel Santoro, para Tiempo Argentino, 15-12-2015

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